ABC: “Creo que soy un lobo”

Encarna Freire, ABC, 22 de enero 2016

José Manuel Muriel (La Carolina, Jaén, 1953) ha ocupado puestos de primer nivel en grandes compañías como SOS-Cuétara, Zena, Leche Pascual, la Fábrica de Moneda y Timbre, Santana Motor o nuestro ABC. Ingeniero industrial, en la actualidad tiene su propio grupo empresarial, con firmas comoCondepols o MV Inversiones, y continúa con su faceta de gestor de crisis empresariales. En este momento está intentando reflotar uno de los grandes grupos turísticos peninsulares, Nautalia Viajes, con más de 2.000 trabajadores.

«Después de 40 años me he dado cuenta de que lo más importante que tiene una empresa es la gente y también lo más complicado de conocer, porque no prestamos atención y nos manejamos como si las personas fueran una máquina más», subraya.

Para un ejecutivo avezado como Muriel, es muy importante «identificar a cada persona en el entorno laboral, saber lo que puedes esperar de ella, lo que le puedes pedir y lo que no». Con este bagaje, el directivo jiennense ha escrito«Esta empresa es un zoo», un libro en el que plasma la similitud entre los comportamientos laborales con algunas especies animales con pinceladas dehumor e ironía. En el texto, ilustrado con fotografías del zoológico, describe19 perfiles, cada uno asociado a un animal, y confiesa que se ha inspirado en personas reales. Divide esta fauna en tres grupos: los poderosos, que actúan como el león, el lobo o el oso; los depredadores, cuyos ejemplos más siniestros son el cocodrilo, la serpiente o la hiena; y los neutros, tipo avestruz, mono, loro o búho.

-¿Y usted donde qué animal es?

-Yo me considero un animal poderoso. Yo creo que soy un lobo porque tengo algo de solitario. El león es un animal que necesita más estar en manada y el lobo, aunque se agrupa a veces para cazar, es un animal al que no le importa vivir solo.

Para José Manuel Muriel cambiar de una especie a otra no se da en la vida real. «Yo tengo la teoría de que naces siendo un animal y mueres siendo ese mismo animal. Hay un refrán en Andalucía que lo dice muy bien: el que nace cochino muere marrano», recuerda.

Sobre los zarpazos que ha sufrido en su profusa trayectoria señala: «Sin lugar a dudas los he recibido, porque hay depredadores que por instinto natural te atacan». Aunque, para el lobo que se precia ser, la pregunta es obvia: ¿Ha tenido que sacrificar a muchas cebras? «He procurado no dar zarpazos», asegura, «por eso me considero un animal de los poderosos, porque solo atacamos cuando defendemos a nuestra manada, a diferencia del depredador que ataca por instinto».

Al hilo de ello, alude a un caso práctico: «Cuando entré en el grupo turístico que estoy reestructurando había pérdidas de 20 millones de euros y me dije: tengo que reducir estructura y costes laborales y lo que hice fue despedir a los doce principales gestores. Quitar gente de abajo es absurdo porque el coste es irrelevante y desarmas la empresa, tienes que ir a lo que más cueste y sea más prescindible», explica. Y avisa: «Una empresa en dificultad, como no tenga al frente a un animal poderoso es probable que entre en crisis».

Por otro lado, José Manuel Muriel ofrece esta guía como un juego para estarprevenido en la jungla. «He conocido a ejecutivos muy bien preparados que han llegado a un nuevo entorno laboral donde había depredadores que lo han atacado y no han sabido defenderse. O se los han comido o han salido huyendo. Es muy importante reconocer a los depredadores y saber actuar frente a ellos», concluye. Para ello ofrece un test on line con el que cada uno puede encontrar su propio lugar en la manada.

Envidiosos e inofensivos

Los depredadores, explica, nunca hablan bien de nadie y son tremendamente envidiosos. «Los peores son el cocodrilo, porque se siente poderoso y te ataca de frente, y la serpiente, un espécimen tremendamente venenoso».

Los animales neutros son ruidosos, divertidos e inofensivos. «Son aquellos con los que irías a tomarte una cerveza, de los que no puedes esperar nada malo pero tampoco nada bueno, porque tienen miedo innato al riesgo y no se complican la vida». El hipopótamo identifica a este grupo de los que «les gusta figurar en muchos sitios y no les importa estar muchas horas en su despacho, siempre que no tengan nada que hacer». Las avestruces tienen la mesa llena de papeles y esconden la cabeza ante la más mínima dificultad, mientras que sus compañeras las cebras salen huyendo en estampida.

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