Entrevista con Diario Jaén: “El final debe cerrarlo el propio lector”

por Pepi Galera (Diario Jaén)

- Con Pesadillas, vuelve a un género con el que empezó su trayectoria literaria, hace ya más de treinta años.

Siempre me he considerado un cuentacuentos, lo que me ha gustado realmente toda la vida ha sido contar historias y lo hacía, cuando era joven, en las reuniones de amigos, me pedían que contase relatos de fantasía, de misterio y un poco de miedo. Después, también lo hacía con mis amigos. Llegó el día que se me ocurrió poner estas historias por escrito y mi padre me dijo que eligiera los tres que más me gustaran, para publicarlas. Así nació Relatos en la noche. Desafortunadamente, el resto que tenía escritas se perdieron. Después, no volví a este género, llegaron las novelas, pero siempre me ha seguido atrayendo, hasta que ha nacido Pesadillas.

—Como gran lector, en este género, ¿qué referentes tiene? ¿Qué libro de terror le marcó?

No me gusta emplear el término terror; sí lo hacen las editoriales para identificar las obras. Creo que más que terror es misterio, fantasía y algo de miedo. Salvando las inevitables distancias, está en la línea de lo que escribía Edgar Allan Poe, que es un escritor que me fascina.

—Son ocho relatos los que componen Pesadillas, ¿tiene predilección por alguno?

Uno es especialmente emotivo, Almas en el purgatorio. Desde hace un año preparo una novela histórica, que se llamará Igneson, el segundo apellido de mi padre. Me remontó a 1714, a un pasado escocés. Investigando para esta novela, que escribo en colaboración con mi hijo Carlos, descubrí la historia de mi abuelo paterno, José Muriel. Él era jefe de estación en el pueblo y, cuando empezó la guerra, lo detuvieron y lo fusilaron. Cuando escribí Pesadillas, se me ocurrió utilizar parte de esa información para una historia que transcurre en La Carolina, en la que el alma de estos fusilados vuelve a la cárcel, que se convierte en su particular purgatorio. Por esta razón, es muy emotivo para mí.

—Se estrenará así con otro nuevo género literario.

Espero terminarlo algún día, es una historia muy bonita, pero resulta complejo, más cuando se escribe a medias con alguien. Nunca había hecho novela histórica pero me gusta descubrir experiencias y, sobre todo, escribir obras que puedan interesar a la gente.

—Dice en la introducción de Pesadillas que este libro no está recomendado para personas miedosas o con problemas de corazón. El misterio es su hilo conductor, pero ¿cómo consigue mantener al escribir esta tensión e interés del lector?

Siempre procuro que, en estos relatos, la fantasía y el suspense lleven hasta un final que tenga varias interpretaciones. Todas las historias quedan abiertas para que el lector imagine cual puede ser el final, todos son interpretables. Eso le hace que se mantenga con interés.

—¿Quedan en su imaginación más pesadillas para una posible segunda entrega?

Es un género que me gusta mucho, me fascina. Lo único que yo escribo para la gente y no sé todavía cómo será acogido este género, por lo que debo esperar. El segundo libro, sus historias, en la cabeza ya las tengo. Sí puedo decir que seguiré escribiendo, pero centrado en la ficción. Este año sacaré un libro más de empresa, pero quizá sea el último porque me siento más cómodo en la ficción.

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